Amadeo Salvo, presidente del Valencia CF

Me van a tener que disculpar

“Me van a tener que disculpar” es el título de un relato escrito por Eduardo Sacheri, en el que explica por qué no puede tomar partido en contra de Maradona ya que recuerda los goles de la final del mundial contra Inglaterra y la felicidad que le dieron. En este caso yo quiero tomar prestado su titulo y su idea para hablar de algo mucho más mundano, menos poético: la venta del Valencia C.F.

Foto del diario Marca

Leyendo el relato de Sacheri me doy cuenta de que me pasa con Amadeo Salvo algo parecido a lo que le ocurre a él con Maradona, no es que Salvo haya marcado goles decisivos para las historia del club, ni siquiera ha levantado un título durante su presidencia; pero sí que ha dado la cara en un momento muy importante para la entidad. Lo fácil hubiese sido dejar de luchar, darlo todo por perdido y que el club acabase en manos de cualquier fondo buitre, amigo de los que dirigían la venta desde Madrid. Pero no, Salvo decidió lanzar un órdago a la grande y luchar con la única arma que tenía en su mano: el apoyo de la afición. Pero como a mí no me va eso de la mentalidad única, ni de los “o estás conmigo o contra mí”, no dejo de reconocer que ha hecho cosas mal, ha faltado a su palabra demasiadas veces, ha ocultado información e incluso le han perdido las formas con los que no estaban en su barco, pero como Sacheri con Maradona, yo le perdonare eso si finalmente la venta se realiza al mejor inversor y el futuro del Valencia sale del pozo oscuro en el que estaba metido en los últimos años de nefasta gestión por parte de todos los presidentes que ostentaron el cargo.

Pongo en una balanza todos los errores que se pueden achacar a Salvo enfrentados a Llorente y su saqueo continuo del patrimonio del club, Soler y su incompetente gestión, toda la caspa que ahora lucha porque no se le acabe el chollo e indudablemente me quedo con el primero: con todas sus verdades a medias, o mentiras, con todo su ego, con sus ganas de agarrarse al sillón presidencial y con todo lo malo que acepto por parte de los detractores. Porque con todas estas faltas ha sido uno de los pocos que ha luchado porque el Valencia, nuestro sentimiento, no cayese en manos de los que solo buscaban el patrimonio inmobiliario y el expolio.

Por todo esto, me van a tener que disculpar pero yo estoy del lado de Salvo, del lado de los que seguimos soñando con que aquel cabezazo de M’Bia en el minuto 95 no entro, del lado de los que a pesar de todos los pesares hemos renovado el pase igual de ilusionados o más que los años anteriores, del lado de los que esperamos que Lim y su gente sean un soplo de aire fresco en una entidad que se había convertido en el cortijo privado de unos pocos interesados, del lado del murciélago ( y no del de los tatuajes de algunos que vale bien poco), del lado de los valencianistas de verdad y no de los de boquilla que luego se van a Roma o a Múnich. En definitiva del lado del Valencia C.F. (S.A.D. desgraciadamente y que nos obliga a estas guerras intestinas de poder).

P.D. Si os gusta leer y el fútbol no os podéis perder los libros de relatos de Eduardo Sacheri, todo un mago describiendo los sentimientos que van unidos al balompié.

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2 thoughts on “Me van a tener que disculpar

  1. Coincido 100% con la autora acerca de los ‘debe’ y los ‘haber’ de la cuenta de Salvo al frente del club. Pero con respecto a la introducción, como buen Maradonista, he de puntualizar que la final de Diego que ganó con Argentina fue contra Alemania. El partido contra Inglaterra fue en cuartos, el del golazo y el del gol con la mano.

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